Montilla Moriles

La Denominación de Origen Montilla-Moirles está situada en la provincia de Córdoba, limitada de Este a Oeste por los ríos Genil y Guadajoz de Este, al Norte por el Guadalquivir y al Sur las Sierras de la Subbética, en los municipios andaluces de Aguilar de la frontera, Montilla, Moriles, Doña Mencía, Montalbán de Córdoba, Monturque, Nueva Carte...
La Denominación de Origen Montilla-Moirles está situada en la provincia de Córdoba, limitada de Este a Oeste por los ríos Genil y Guadajoz de Este, al Norte por el Guadalquivir y al Sur las Sierras de la Subbética, en los municipios andaluces de Aguilar de la frontera, Montilla, Moriles, Doña Mencía, Montalbán de Córdoba, Monturque, Nueva Carteya y Puente Genil, así como en parte de Baena, Cabra, Castro del Río, Espejo, Fernán-Núñez, La Rambla, Lucena, Montemayor y Santaella. La categoría de D.O. le fue otorgada en 1945, aunque el origen de su tradición vinícola se remonta a la época medieval, en que los vinos se embarcaban para su exportación por el Guadalquivir. La superficie de los viñedos de la DO Montilla-Moriles se extienda en 12.000 hectáreas situadas a una altitud de entre 125 metros y 690 metros, de las que 2.680 hectáreas pertenecen a la categoría llamada superior, al estar cultivados en suelos de albarizas (de color blanquecino), con abundante contenido de cal, pobres en materia orgánica natural, poco fértiles. Son tierras muy permeables con gran capacidad de retención de humedad; el subsuelo tiene una humedad que oscila alrededor del 30%. El número tan elevado de horas de sol que reciben las cepas, consigue la maduración rápida y efectiva de la uva, que favorece la producción de vinos de alto grado alcohólico. Sólo están autorizadas variedades de uva blancas: Moscatel, Airén, Baladí-Verdejo, Montepila, Moscatel de grano pequeño, y en especial la Pedro Ximénez. Los vinos típicos de esta zona se elaboran con diferentes variedades de uva blanca. En la historia de sus bodegas, resulta curioso que las naves de fermentación y de crianza no estaban en naves contiguas, y en algunos casos ni siquiera en el mismo edificio. Tradicionalmente la fermentación se realizaba en los llamados "conos", que resultaron de la evolución de tinajas de barro, aunque en la actualidad la mayoría utiliza depósitos de acero inoxidable. Una vez fermentado el mosto era vendido a otras bodegas, para que cada una practicara su propio métodod de crianza, La madera juega un papel importante en las características de los vinos, y la predominante es el roble americano. En la crianza, es fundamental el trabajo de los arrumbadores, encargados de las operaciones de rellenado, jarreo y trasvase de botas, ayudados por artilujios tradicionales. Los vinos típicos de esta zona se elaboran con diferentes variedades de uva blanca. Por un lado se elaboran vinos blancos jovenes afrutados y de Crianza, bajo velo de flor por el sistema de Criaderas y Soleras. Por otro lado destaca especialmente el Pedro Ximénez, vino dulce natural, color caoba para el joven y más oscuro para el viejo. Y desde 1999 se le ha permitido elaborar vinos Generosos, de una graduación alcohólica máxima de unos 20º, en una amplia gama: Fino: vino blanco seco, levemente amargo, ligero y fragante al paladar y de entre los 14 y 15 grados de alcohol. Amontillado: vino de color ambar, seco, de aroma avellanado y con graduación alcohólica entre 16 y 21 grados de alcohol. Oloroso: vino color caoba, seco, de mucho cuerpo, aromático, enérgico, de entre 16 y 18 grados de alcohol. Palo cortado: similar al Amontillado en cuanto a aroma, al Oloroso de sabor y color, con graduación alcohólica de 16 a 18 grados. Raya: similar al Oloroso pero de menos paladar y aroma. Ruedos: vino seco, ligero y pálido, no sometido a crianza.
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